Swindon Artist
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Hoy madrugué

   

Aún recuerdo cuando mis padres nos despertaron en la madrugada para emprender el largo viaje en coche al norte de Gales, donde pasaríamos algunas de las mejores vacaciones de nuestra niñez. La emoción que sentí en aquellas ocasiones me sigue acompañando hoy en día cuando me levanto muy temprano, aunque por razones muy distintas. ¿Y por qué no? Lo de hacer arte requiere experimentar, y hacer las cosas de otro modo, e incluso levantarse a las 5 de la mañana. Ahora me explico: llevo unas semanas persiguiendo la madrugada, y aquellos cielos azules que sólo aparecen por algunos minutos a estas horas y que anuncian el nuevo día.

Al principio pensé que tendría la calle vacía, por mí solo, y que sería el único en presenciar aquel período especial. En realidad, muchos son los vecinos del barrio que madrugan también, yendo al primer turno en bicicleta o esperando en la esquina a que algún colega los lleve.

Al sacar el caballete, y al poner la lámpara encima, empecé a concentrarme de inmediato, puesto que la luz del día cambia rápidamente a estas horas, y hay que trabajar con prisa. Me di 15 minutos para cada uno de los tres cuadros que llevaba conmigo. Con la experiencia, había aprendido a prepararme muchos colores en la paleta, sobre todo colores intermedios que no tendrían nombre específico, sino que se prestan para toda ocasión, y que garantizan la armonía cromática de las imágenes; un gris medio azul, medio verde, marrones y amarillos claros. Me recuerdo cada vez que se tratar de notar lo esencial, y no perderse en los detalles.